Corazón, Cabeza, Mano. (Pestalozzi)
El cerebro humano posee una plasticidad increíble. No hay límites de aprendizaje para un niño que está inmerso en un ambiente rico en estímulos y experiencias. Así lo demuestran los últimos estudios en neurociencias, que una vez más confirman lo que los precursores de la educación inicial (tales como Froebel, Montessori, Pestalozzi, Agazzi) sabían desde hace décadas. La edad crítica donde mayor desarrollo neuronal existe, son los primeros 3 años de vida. El cerebro del pequeño es como una esponja que absorbe todo lo que el medio le entrega. Si el medio es rico, absorberá entonces la riqueza que le proporciona. Así, no resulta extraño, que un pequeño sea capaz de incorporar 2 o 3 idiomas simultáneamente, si los encuentra en su entorno natural (habilidad que como adultos, naturalmente se pierde).
¿Y qué necesita el cerebro para constituirse en toda su capacidad?
Ya lo hemos dicho antes: un medio estimulante, rico en experiencias es sin duda, condición indispensable. Pero no la única.
Dos niños inmersos en un mismo ambiente estimulante, no aprenden, ni se desarrollan de la misma forma. ¿por qué?
Durante décadas, se pensó que el factor hereditario tenía mucho que decir en las capacidades cognitivas de los niños. Y ciertamente influye. Pero no necesariamente en forma determinante. Nada podemos hacer con el componente genético que cada individuo trae al nacer. Sin embargo, hay otros factores mucho más importantes, que influyen en forma significativa en el desarrollo de cada niño.
- Necesidades básicas satisfechas.
- Entorno estimulante.
- Entorno afectivo y contenedor.
- Entorno libre de estrés.
Las dos últimas son en efecto, la gran noticia que revoluciona el mundo científico. Ya se sabía que las necesidades básicas de alimentación, protección, seguridad, entre otras, son la plataforma para aprender (un niño con hambre o con frío, no tiene la misma disposición para aprender que uno que tiene estos dos elementos básicos cubiertos). Y también los estudios avanzaban en cuanto a la importancia del entorno estimulante.
¿Pero el afecto? ¿Qué rol juega el amor en el aprendizaje? ¿El estrés? ¿La calma?
Increíblemente, y tras muchos años de estudios científicos, se ha podido demostrar empíricamente que el amor cumple un rol fundamental. Es la base real sobre el cual se desarrolla toda la actividad cerebral. Un niño amado, protegido, contenido, en un ambiente de calma y seguridad, puede desarrollar todo su potencial, si conjuntamente con ello, el ambiente le proporciona los elementos estimulantes y las experiencias que él necesita.
Ejemplo de lo anterior, constituyen la diferencia en los resultados académicos que obtienen niños que viven con sus padres, quienes obtienen mejores calificaciones que sus pares que viven realidad de padres separados. Una vez más, queda manifiesto que el entorno afectivo se relaciona directamente con el aprendizaje. (Link: http://latercera.com/noticia/educacion/2011/06/657-370194-9-escolares-con-padres-divorciados-obtienen-peores-calificaciones.shtml )
Por el contrario, el estrés, la indiferencia, el desamor son los enemigos n°1 del aprendizaje.
Qué bien saber que vamos por buen camino y que hoy por primera vez en la historia, se demuestra científicamente los efectos en la cognición del amor.
¿Besos y abrazos?
Sí. Pero no sólo eso. Ambientes afectivos quiere decir:
- Calificaciones positivas (qué bien lo hiciste…)
- Mensajes de autoafirmación (lo vas a lograr, eres inteligente, eres capaz)
- Contacto humano (miradas, gestos, sonrisas, abrazos y besos)
- Espacios cuidados (limpios, prolijos, hermosos)
- Música que invita a la calma y que armoniza (música clásica, new age, sonidos de la naturaleza, etc)
- Desafíos de aprendizaje que apunten al sentimiento de realización y logro (de acuerdo a la edad y etapa de desarrollo)
- Relaciones positivas entre adultos a cargo y entre niños
- Voz suave, cálida que invite
- Error como oportunidad, entre otros.
Implica mucha preparación por parte del educador, cuidado en los detalles, trabajo personal, conexión con la familia, espacios armonizantes, ordenados y limpios. Nada es al azar. Los colores, los materiales, los sonidos, las experiencias seleccionadas, todo es cuidadosamente elegido bajo el criterio del amor.
Pestalozzi, uno de los precursores de la educación inicial, lo dijo hace mucho tiempo: “corazón, cabeza, mano”. Toda actividad, todo aprendizaje, todo desafío, toda relación, pasa primero por el corazón. El conocimiento humano según él, pasa primero por la intuición sensible, sentimientos y emociones (corazón) a partir de las cuales, se forman las ideas (cabeza), que dan paso a la acción (mano). Es necesario, entonces, que el proceso educativo se fundamente en un puerto seguro (afectivo) para generar toda su potencialidad intelectual.
En Barco de Papel, la afectividad es el principio sobre el cual se funda todo nuestro proyecto educativo. Aquí, los niños no hacen los que quieren… Ellos, quieren los que hacen.

Documento elaborado por Carolina Salinas A.