-1CINE: 15 años recuperando el espíritu del cine de barrio

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10 de septiembre de 2026

PorCatalina Billeke Brancoli
-1CINE: 15 años recuperando el espíritu del cine de barrio

Lo que comenzó como un intento por recuperar la experiencia de los antiguos cines de barrio se transformó en un proyecto cultural que hoy reúne exhibición, mediación y trabajo colaborativo para mantener viva la experiencia colectiva del cine.

“-1CINE nace de la añoranza”, dice con claridad el director de -1CINE, Julián Fernández, al referirse al origen de esta organización cultural y mediadora del arte cinematográfico que en 2026 cumplió 15 años de trayectoria. Una añoranza por esos cines de barrio que alguna vez fueron espacios de encuentro cotidiano, donde vecinos, amigas y familias compartían la experiencia de ver una película en comunidad. Espacios como los cines Las Lilas y Pedro de Valdivia en Santiago, el Rex en Puerto Montt, el Real en Puerto Varas, el Lido en Osorno, el Teatro Regional Cervantes en Valdivia o el Cinema Pastene en Capitán Pastene forman parte de esa memoria colectiva que inspiró el nacimiento de -1CINE. 

Con el paso de los años, explica Julián, comenzaron a aparecer los llamados multiplex: grandes cadenas de salas de cine asociadas a centros comerciales que transformaron la experiencia de asistir al cine. Sin embargo, desde -1CINE aclaran que no están en contra de este formato. “Nosotros no estamos en contra del cine del mall, son otras experiencias”, señala Fernández. Aún así, observa que su expansión fue desplazando a muchas salas de barrio y modificando la relación de las personas con estos espacios. “Cambia el formato, pierde ese espacio íntimo, rico, donde podías llegar caminando y encontrarte con otros. En el mall hay muchas cosas y estímulos asociados y cambia el uso del cine”, reflexiona.

Fue precisamente en ese vacío donde comenzó a tomar forma el proyecto. La nostalgia de la que habla Fernández no se relaciona únicamente con la desaparición de antiguas salas de cine, sino también con la pérdida de una experiencia vinculada a la vida comunitaria. “Tiene que ver con encontrarse con el otro; sin la gente no somos nada. Lo que siempre decimos es vivir el momento presente, encontrarse ahí”, complementa Dominique Rammsy, cineasta local y productora ejecutiva de -1CINE. 

Esa convicción ha marcado el trabajo de -1 Cine desde sus inicios. Para el equipo, la experiencia cinematográfica va mucho más allá de proyectar películas: se trata de generar espacios de encuentro y, al mismo tiempo, de formar audiencias. Por eso, junto con la exhibición de cine chileno, clásicos y estrenos internacionales, la organización ha desarrollado un trabajo constante de mediación cultural, entendida como la creación de puentes entre las obras y las personas.

“Si no formamos a los jóvenes de hoy, esa generación va a seguir viendo películas adelantadas en el celular”, plantea Dominique. En ese sentido, la mediación aparece como una herramienta fundamental para fortalecer el vínculo entre las personas y el cine. Una tarea que convive con una programación diversa, donde tienen cabida tanto el cine chileno y los clásicos como los grandes éxitos de taquilla.

Para Rammsy, este trabajo sostenido de mediación también comienza a reflejarse en los hábitos de las audiencias. Como integrante de la Red de Salas Independientes de Cine de Chile, -1CINE ha podido observar de cerca algunas de estas transformaciones. “Lo que hemos visto es que los públicos de las salas independientes están cambiando sus gustos y ampliando sus intereses”, señala. Una percepción que dialoga con los resultados del Informe de Programación y Públicos 2024 de la Red de Salas Independientes de Cine de Chile, elaborado por el Observatorio de Políticas Culturales (OPC), que muestra una importante presencia del cine chileno tanto en la programación como en la asistencia de público.

Otro  ejemplo de esta línea son los Miércoles de Clásicos, un hito semanal dentro de la cartelera de -1CINE. En estas funciones se exhiben películas como Psicosis, de Alfred Hitchcock; La Naranja Mecánica, de Stanley Kubrick; o El gran Lebowski, de los hermanos Coen. Dominique cuenta entre risas que, cuando llegó a la organización hace diez años, solía preguntarse por qué insistían en mantener este espacio si en ocasiones apenas llegaban espectadores, o si había personas que año tras año regresaban a ver una misma película.

“Pero Julián y el equipo perseveraron”, recuerda. Y los resultados han comenzado a verse. “Hace poco exhibimos Interestelar y llegaron 47 personas un miércoles, para ver una película que además está disponible en plataformas digitales”. Los Miércoles de Clásicos suelen formar parte de una curatoría más amplia, articulada en torno a la programación mensual de la sala.

Fiel a su identidad, -1CINE ha habitado históricamente espacios subterráneos. Primero fueron las proyecciones en la casa de Julián Fernández y Fernando Barrientos, productor técnico de la organización. Luego vino el Hotel Greco y, en 2013, el Salón Azul de la Municipalidad de Puerto Varas, un hito que recuerdan como una verdadera revolución cultural al llevar una programación cinematográfica permanente al corazón de la ciudad.

El recorrido continuó en 2016 con la inauguración del Centro de Arte Molino Machmar (CAMM), un punto de inflexión para la organización. “Mirándolo con perspectiva, fue un hito muy relevante. Pudimos instalar un sistema de cine digital profesional y comenzar un proceso de profesionalización del proyecto”, recuerda Fernández. La llegada al CAMM permitió fortalecer el equipo humano y técnico de -1CINE, consolidando una estructura de trabajo más profesional y sostenible. Actualmente, la organización está integrada por ocho personas que hacen posible la programación, mediación y gestión de la sala.

Ese mismo año, además, -1CINE se incorporó a la Red de Salas de Cine de Chile, una asociación que reúne a espacios independientes de exhibición a lo largo del país. Para Fernández, ambas transformaciones fueron de la mano: mientras el proyecto se consolidaba localmente, también comenzaba a formar parte de una red de colaboración e intercambio entre salas que comparten desafíos y objetivos comunes.

Más allá de la programación, la formación de audiencias o el trabajo colaborativo con otras salas del país, el corazón de -1CINE sigue estando en la experiencia compartida de ver una película. Para Fernández, la comunidad también se construye dentro de la sala, en ese instante en que una historia logra conectar a personas que muchas veces ni siquiera se conocen. "Si yo estoy contigo y me da pena, y a ti también, empatizamos con esa pena. Eso es lo que hace a la comunidad, eso es lo que hace al espacio", reflexiona. 

En una época marcada por las plataformas digitales y el consumo individual de contenidos, -1CINE ha hecho de esa experiencia colectiva su principal apuesta. “La añoranza viene de eso: encontrarse juntos en una sala de cine, en un espacio común. Eso es más importante que todo lo demás”, concluye Fernández.

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Fotografías gentileza de -1CINE.