Agua en el cántaro: el primer libro de poesía de Germán Díaz
9 de octubre de 2026

El autor presentó en Valdivia un libro que reúne cuarenta poemas escritos durante quince años. Catalina Billeke fue parte de la presentación y escribe sobre el reencuentro con Germán y una obra atravesada por los afectos, la naturaleza y las preguntas sociales.
Hace unas semanas Germán Díaz me invitó a presentar su primer libro de poesía, Agua en el cántaro. Nos conocemos hace varios años. Trabajamos juntos en una fundación, en proyectos vinculados a América Latina, y desde entonces habíamos seguido caminos distintos.
El sábado 3 de octubre nos reencontramos en Espacio Fluvial, en Valdivia, esta vez para hablar de poesía.
La invitación tenía algo especial. Me tocaba leer y comentar un registro mucho más personal de alguien a quien conocía desde hacía varios años. Agua en el cántaro reúne cuarenta poemas escritos a lo largo de quince años, atravesados por el amor, la familia, los desencuentros, la naturaleza y también por las injusticias y contradicciones del mundo que habitamos.
Y mientras preparaba la reseña fui reconociendo algo del autor que había conocido años atrás, especialmente en los poemas donde aparecían el territorio, la naturaleza y las preguntas sociales. Pero también fui entrando en otras dimensiones, bastante más íntimas, que hasta entonces desconocía.
Durante la presentación, Germán contó que escribir nunca había sido para él un lugar del todo cómodo. Habló de la escritura como ese lugar que aparece después de un “pero”: el trabajo va bien, pero; el amor va bien, pero; las amistades van bien, pero. Es ahí, en ese espacio menos ordenado, donde sitúa la necesidad de escribir.

También habló del título. El cántaro sin agua es materialidad; el agua sin cántaro, puro flujo. Cuando ambos se encuentran, el agua se contiene y se aquieta por un momento. Para Germán, eso es la poesía: “el lenguaje lleno de vida”.
Esa imagen fue también una de las que más me interesó del libro. La posibilidad de que la escritura contenga por un momento lo vivido para poder observarlo. Y en este caso había bastante que contener: quince años de poemas.
Me tocó presentar el libro junto a la hija de Germán, Amanda, protagonista de uno de los poemas que más me gustaron, Hija amada. El otro poema que me cautivó fue Naturaleza viva. Quizás porque vivo en el sur y porque buena parte de mi propio trabajo está atravesado por los territorios, ahí encontré una cercanía especial.
En Naturaleza viva, el mar entra por los ojos, el viento aquieta la mente, el río susurra y el bosque aparece cargado de fertilidad y tierra. Pero después ocurre algo más interesante: Germán deja de ser solamente quien observa el paisaje. La relación se invierte y es la naturaleza la que comienza a habitarlo.

Leerlo en Valdivia hacía todavía más sentido. En una ciudad atravesada por el agua, el río difícilmente puede ser solo una postal. Forma parte de cómo se recorre y se vive la ciudad. Algo parecido ocurre en estos poemas: la naturaleza no funciona únicamente como escenario, sino que interviene en la experiencia.
Germán contó también que publicar este libro implicó vencer cierta resistencia. Comparó la experiencia de escribir poesía sin ser poeta de oficio con decidir pasar una noche a la intemperie: al principio parece una buena idea, pero después aparecen el frío, el cansancio, los miedos y las ganas de volver a la comodidad de la casa. Durante mucho tiempo, esa casa fue la posibilidad de guardar los poemas en un cajón. Esta vez decidió quedarse afuera.
Y quizás eso fue lo que más me interesó de haber sido parte de esta presentación. Años atrás había conocido a Germán trabajando, pensando proyectos y hablando de América Latina. Esta vez lo reencontré desde otro lugar: leyendo en voz alta textos que había escrito durante quince años y que, hasta hace poco, podían perfectamente haberse quedado guardados en un cajón.
Pero no se quedaron ahí.
Germán decidió reunirlos, ordenarlos y dejarlos circular. Al final de la presentación dijo que le gustaba pensar Agua en el cántaro como “un gesto de encuentro”.
Me quedé pensando en esa idea de regreso a Frutillar. Porque después de contener el agua durante quince años, quizás publicar un libro era justamente lo contrario: destapar el cántaro y permitirnos mirar a través de su reflejo.
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Sobre el libro. Agua en el cántaro, de Germán Díaz Urrutia, fue publicado en 2026 por MAGO Editores. El libro se encuentra disponible para compra online a través de BuscaLibre.