Camila Pascual sobre el desafío de diseñar con sensibilidad territorial
20 de agosto de 2026

En la última versión de los Premios Chile Diseño, Fundación Cosmos obtuvo tres reconocimientos: primer lugar en la categoría de Diseño Gráfico y Editorial por el libro "Aprendizajes para el Bienestar Territorial". La museografía interactiva del Humedal Río Maipo obtuvo el segundo lugar en Diseño de Ambientes y Espacios; además de ser destacados por su Aporte Cultural, distinguiendo su valor para generar nuevas experiencias e integrar a la comunidad local mediante un proceso altamente participativo.
Desde Revista Barco de Papel conversamos con la directora de Contenidos, Comunicaciones y Diseño de Fundación Cosmos, Camila Pascual, sobre cómo esta disciplina se convierte en una herramienta indispensable para conectar a las personas con la naturaleza y poner en valor la conservación.

En el libro "Aprendizajes para el Bienestar Territorial" se menciona que diseñar con la naturaleza exige sensibilidad y humildad. ¿Cómo experimentaste esto al liderar estos proyectos y qué rol jugó el diseño para conectar a las personas con el bienestar territorial?
Fue un trabajo muy profundo. En Fundación Cosmos hemos sido muy cautelosos al utilizar el diseño como una herramienta de conservación y comunicación científica. En el caso del libro, que reúne diez años de nuestra experiencia, el objetivo era transformar conocimientos técnicos y complejos en algo digerible para un público más amplio. En la museografía del Humedal Río Maipo, el desafío apuntó a plasmar las inquietudes del territorio en un relato físico e interactivo. Buscábamos conectar a las personas de manera directa, yendo más allá de la entrega de información para generar una experiencia real y significativa.

El libro ganó el primer lugar en su categoría, destacando por su cuidada estética. ¿Qué decisiones gráficas y materiales tomaron para reflejar esta conexión con la tierra?
Queríamos que las decisiones de diseño reflejaran nuestra identidad. Elegimos una tipografía de autores chilenos, que es elegante y que nos ayudó a darle un carácter distintivo a la fundación. Decidimos incluir la presencia de la tierra a través del color y la textura. Utilizamos un pantone dorado especial, con referencias a los minerales y al cobre, y optamos por una portada que simula lino, buscando una sensación opaca, cercana y aterrizada. También incluimos un cuño sutil en bajo relieve que representa un flujo de agua, simbolizando cómo este elemento nos conecta a todos dentro de la red del ecosistema.

En cuanto a la museografía interactiva en el Humedal Río Maipo, ¿cómo abordaron el desafío de crear un recorrido al aire libre que a la vez fuera participativo?
Fue un proyecto con un proceso participativo de casi un año, en el que integramos a actores locales y especialistas. Queríamos comunicar nuestras inquietudes institucionales junto con las voces del territorio, rescatando los contenidos que la propia comunidad consideraba importantes de mostrar. El gran reto fue diseñar estaciones interactivas análogas que soportaran las condiciones climáticas y ambientales, como la salinidad, funcionando al aire libre de manera óptima. Decidimos volver a la interacción básica, alejándonos de lo digital, porque lo análogo tiene un encanto que invita a hacer una pausa y complementa la observación del paisaje sin aislar al visitante de su entorno.

Para lograr estos resultados, la búsqueda de inspiración es fundamental. ¿Qué referentes revisaron durante la creación del libro y del recorrido en el humedal?
Para el libro, revisamos detalladamente las encuadernaciones y materialidades de múltiples volúmenes de arquitectura y conservación que teníamos en la oficina. Queríamos páginas a doble pliego para lucir la fotografía y espacios de lectura amplios, con mucho blanco, para no contaminar visualmente al lector. En la museografía, visitamos el MIM en Chile y tomamos referencias internacionales de espacios como el Smithsonian en Estados Unidos. Observamos cómo implementar mecanismos industriales gráficos que resistieran la intemperie y lograran que tanto niños como adultos se asombraran con datos locales como, por ejemplo, el viaje del ave zarapito hasta Alaska para alimentarse.
Esta museografía recibió además el premio especial "Aporte Cultural". ¿Qué significó para ustedes este reconocimiento inesperado?
Fue una sorpresa total. De hecho, tras recibir los premios de las dos categorías, ya íbamos saliendo del auditorio cuando nos llamaron de vuelta al escenario. Este galardón fue la estrella que coronó el trabajo, ya que hizo brillar aún más el proceso social detrás del proyecto. Para mí, representa un orgullo enorme porque valora el aporte cultural que generamos al involucrar a todos los actores del territorio. Además, reconoce el esfuerzo de un equipo que trabajó con mucho cariño para instalar una infraestructura que, después de tres años, la gente sigue valorando profundamente.

Tu trayectoria incluye trabajar en el Parque Metropolitano y estudios en el extranjero. ¿Cómo se proyecta tu labor ahora desde la dirección de Contenidos, Comunicaciones y Diseño en Fundación Cosmos?
Trabajé nueve años en el Parque Metropolitano, donde también ganamos un premio Chile Diseño por el manual de señalética. Esa experiencia me confirmó mi pasión por desarrollar proyectos de información en territorios complejos. Luego, tras cursar un máster en ciencias en conservación ambiental en Estados Unidos, asumí esta nueva dirección en la fundación. Nuestro desafío actual es consolidar los conocimientos adquiridos en proyectos de arquitectura, editoriales y museográficos para generar productos propios. Buscamos amplificar nuestra experiencia para apoyar a otras instituciones locales y del Estado, contando siempre con el respaldo de un equipo multidisciplinario excepcional que aporta miradas invaluables a cada iniciativa.
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[Pie de la fotografía superior: entrega premios Chile Diseño 2025 al equipo de Fundación Cosmos]
Convocatoria abierta
Los Premios Chile Diseño 2026 mantienen abiertas sus postulaciones hasta el 28 de septiembre. La convocatoria está dirigida a profesionales, empresas, equipos interdisciplinarios, estudiantes e instituciones académicas, con más de 30 categorías profesionales y nueve categorías académicas. Los proyectos pueden postularse en chilediseno.org
[Crédito de las fotografías: Fundación Cosmos]