Casas antiguas alemanas: historias de pertenencia que siguen habitando la cuenca del Llanquihue
29 de mayo de 2026

Más allá de la arquitectura, Karina Alvarado y Pablo Ceballos han dedicado años a registrar las historias, memorias familiares y sentidos de pertenencia que habitan las antiguas viviendas de la cuenca del lago Llanquihue.
Karina Alvarado y Pablo Ceballos se conocieron estudiando Arquitectura en la Universidad de Los Lagos, en Osorno. Durante cuatro años compartieron investigaciones y salidas a terreno, experiencias que marcaron su interés por el oficio y el territorio. Aunque posteriormente sus caminos académicos tomaron rumbos distintos, ella hacia la sociología y él hacia las artes, ambos reconocen que esa formación inicial continúa presente en su trabajo. “De Arquitectura no nos titulamos, pero quedó fijado como una base. Yo me especialicé en sociología urbana y planificación territorial y Pablo también, siempre con la carrera en sí, con los conocimientos y gustos que teníamos”, comenta Karina.
Lo que comenzó como una experiencia universitaria terminó convirtiéndose también en una vida compartida. Hoy, además de ser matrimonio, desarrollan proyectos conjuntos que combinan investigación social, gestión patrimonial y creación visual. Así fue como durante el 2006, hicieron un viaje en torno a la cuenca del lago Llanquihue, y recuerdan haber pasado por Puerto Fonck o Puerto Klocker, y haber visto una antigua casona de madera, con largos paños de ventanas y galerías que se abrían hacia el jardín y la laguna. Aquella imagen, dicen, despertó preguntas sobre las historias, familias y formas de habitar que permanecían detrás de esas casonas. "Ahí surgió de manera muy espontánea la idea de hacer un libro", recuerda Pablo.
Karina agrega que, siendo oriunda de Frutillar, lo que más le llamó la atención fue descubrir un patrimonio que siempre había estado ahí, pero que nunca había observado con verdadera detención. "Sabíamos que existían estudios sobre el tema, aunque con poca divulgación, y que nosotros teníamos las herramientas para investigarlo y difundirlo. Entonces fue como preguntarnos: ¿por qué no lo hacemos nosotros?", señala.

Desde esa decisión surgieron diversas publicaciones dedicadas al patrimonio arquitectónico de la cuenca del lago Llanquihue. Primero vino el libro sobre las casonas patrimoniales de Frutillar, publicado originalmente en 2006 y reeditado en 2017 y 2023. Luego se sumaron las publicaciones dedicadas a Puerto Varas, con ediciones en 2007 y 2019. Recientemente se incorporó Llanquihue, Casas Patrimoniales (2026), una publicación bilingüe de 134 páginas que reúne un registro visual de construcciones centenarias y que viene a completar una trilogía dedicada a rescatar, documentar y difundir el patrimonio arquitectónico de este territorio.

Karina es enfática en señalar que, aunque contaban con las herramientas y conocimientos para abordar estas construcciones desde una perspectiva arquitectónica, nunca quisieron que ese fuera el único foco. Más bien, les interesaba comprender las historias y formas de vida que existían detrás de cada vivienda. "Pusimos la lupa en el habitar. ¿Cómo se habitan estas casas? ¿Cómo transcurre la vida cotidiana en ellas?", explica. En ese sentido, el desafío fue acercarse a estos espacios sin transgredir la privacidad de quienes los habitan, buscando comprender la relación entre las personas, sus hogares y el territorio que los rodea.
Durante la investigación, descubrieron que muchas de estas viviendas continuaban siendo habitadas por las mismas familias, aunque ya no necesariamente por quienes las construyeron originalmente. Allí aparecieron relatos de continuidad, arraigo y transmisión de saberes que terminaron convirtiéndose en una dimensión fundamental del proyecto.
Para Karina, ese fue uno de los hallazgos más significativos de los procesos de investigación: "Generalmente, ya no era el dueño o la dueña inicial quien habitaba la casa, sino un nieto o una nieta que seguía viviendo de una manera muy similar a como lo hizo el colono cuando llegó o construyó la vivienda. Todo ese traspaso cultural, todo ese sentido de pertenencia que existía en torno a estos espacios, nos generaba el deseo de poder mostrarlo de una manera atractiva y cercana para las personas", señala.

Pablo Ceballos explica que uno de los principales criterios fue la antigüedad de las edificaciones. "Trabajamos con casas construidas hasta la década de 1930, porque entre los años treinta y cuarenta comienza a incorporarse el hormigón armado, aparecen los primeros arquitectos de oficio y cambian las tipologías constructivas. Todas las casas que hemos registrado corresponden a las segundas viviendas de los colonos alemanes o a las primeras casas construidas por sus hijos. Las primeras eran mucho más precarias, casi una especie de bodega donde se instalaban mientras comenzaban a desarrollar sus predios".
Junto con ello, las viviendas debían estar vinculadas a familias de ascendencia alemana, contar con la autorización de sus propietarios para ser registradas y encontrarse en condiciones que permitieran apreciar sus características arquitectónicas. Según señala Ceballos, en la cuenca del lago Llanquihue gran parte de estas construcciones se conserva en buen estado, lo que ha permitido documentar un patrimonio que aún forma parte del paisaje cotidiano de la zona.
Más allá de su valor arquitectónico, las publicaciones desarrolladas por Karina Alvarado y Pablo Ceballos permiten observar cómo las casas también resguardan memorias familiares, formas de habitar y relaciones con el territorio que han perdurado por generaciones. A través de la investigación social, el registro visual y el diálogo con sus habitantes, la trilogía invita a mirar con nuevos ojos un patrimonio que continúa formando parte de la vida cotidiana de la cuenca del lago Llanquihue.

¿Dónde conocer más?
Llanquihue, Casas Patrimoniales fue publicado por Editorial Kapasur y corresponde a la tercera entrega de una trilogía dedicada al patrimonio arquitectónico de la cuenca del lago Llanquihue. Quienes deseen conocer más sobre esta publicación y el trabajo de sus autores pueden seguir las redes sociales de Editorial Kapasur y consultar los puntos de distribución y venta disponibles en la zona.
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Fotografías gentileza de Pablo Ceballos y Karina Alvarado.