Escaparate: el arte que sale al encuentro de la ciudad

Artes Visuales

13 de octubre de 2026

PorCatalina Billeke Brancoli
Escaparate: el arte que sale al encuentro de la ciudad

En una esquina del histórico edificio Estación 101 de Puerto Varas, una vitrina de apenas ocho metros cuadrados acerca el arte contemporáneo a la vida cotidiana. Con exposiciones gratuitas, abiertas las 24 horas, esta iniciativa impulsada por el escultor Rodrigo Villalobos y el arquitecto Rodrigo Vargas propone nuevas formas de encuentro entre creación artística, patrimonio y espacio urbano. 

Ubicada en la esquina de las calles Klenner y Estación, en pleno Puerto Varas, una pequeña vitrina irrumpe en el paisaje urbano con una propuesta poco habitual: exhibir arte contemporáneo de manera gratuita, las 24 horas del día, los siete días de la semana. Sin puertas que cruzar ni horarios que cumplir, las obras salen al encuentro de quienes transitan por la ciudad, invitándolos a detenerse, observar y descubrir el arte en medio de sus recorridos cotidianos.

Escaparate nació de una idea del escultor Rodrigo Villalobos, quien junto al arquitecto Rodrigo Vargas dio forma a esta iniciativa instalada en una esquina del histórico edificio Estación 101. Dos trayectorias que confluyen en una propuesta donde el arte, la arquitectura y el espacio público dialogan.

Para Vargas, el lugar tiene además una historia personal. Durante años reconoció el valor arquitectónico y patrimonial de este inmueble construido en 1942, que entre sus distintos usos albergó al antiguo consultorio de Puerto Varas y permaneció abandonado durante décadas. Su interés por recuperar el edificio lo llevó a impulsar dos exposiciones y a imaginar un centro cultural de usos mixtos, donde convivieran el arte, la gastronomía y otras actividades. Sin embargo, las dificultades para encontrar un modelo de gestión económicamente sostenible impidieron concretar aquella iniciativa.

Lo que alguna vez imaginó a escala de 1.600 metros cuadrados terminó encontrando una expresión mucho más pequeña, pero igualmente significativa. En una esquina del mismo edificio, ocho metros cuadrados de superficie y 24 metros cúbicos de volumen se transformaron en Escaparate, abriendo nuevas posibilidades para el encuentro entre el arte y la ciudad.

“Parece un espacio chico, pero significativo. Teniendo ese desafío, los artistas tienen que hacer un traje a la medida”, explica Vargas. Su forma cóncava y sus dimensiones reducidas plantean un desafío creativo: cada artista debe pensar su obra en diálogo con las particularidades arquitectónicas de la vitrina.

Para Villalobos, resulta especialmente interesante que un edificio con tanta historia pueda albergar expresiones de arte contemporáneo, sumando nuevas lecturas a su valor patrimonial. Vargas, por su parte, reconoce que este diálogo entre lo antiguo y lo actual surgió de manera orgánica, a medida que Escaparate fue tomando forma.

Actualmente, el edificio Estación 101 se encuentra bajo comodato de la Municipalidad de Puerto Varas. Fue en este contexto que Villalobos y Vargas lograron adjudicarse un financiamiento del gobierno local, que les permitió concretar la iniciativa.

Sin embargo, su historia comenzó con un imprevisto. La inauguración de Escaparate, prevista para el Día de los Patrimonios de 2025, coincidió con el tornado que afectó a Puerto Varas. Una «inauguración interrumpida», como la recuerdan sus impulsores, que mantuvo en pausa las exhibiciones durante casi un año, hasta su reactivación en mayo de 2026, nuevamente en el marco de esta celebración.

Desde entonces, la vitrina ha acogido las propuestas de Josefina Abara, Nicolás Edwards, Basal Studio —a cargo de Matías Bustamante—, Rosalba Torres y Benjamín Costabal. La muestra más reciente corresponde a Factoría de Papel, proyecto encabezado por Claudio Acuña.

Villalobos explica que este formato de exhibición existe en distintas ciudades del mundo, pero que lo interesante es la posibilidad de acercar el arte a las personas de manera sencilla y espontánea. “Nos gusta hacer algo totalmente para la gente, a pie, sencillo, que motive algo, que les haga reflexionar”, señala el escultor. “Levantamos curiosidad”, agrega. Las exposiciones se renuevan aproximadamente una vez al mes y cada artista recibe una remuneración por su participación, reconociendo así el valor del trabajo creativo.

Una de las artistas que formó parte de este ciclo fue Josefina Abara, con Clínica de la ruina, una intervención que surgió de su exploración del antiguo consultorio. Durante su recorrido por el edificio encontró rejas metálicas y antiguas fichas médicas, vestigios que incorporó a una reflexión sobre la memoria, el cuidado y el abandono. “Siempre termino trabajando con lo que se presenta, con lo que aparece, lo que ya está, a la espera de ser reorganizado o resignificado de una manera que antes no había sido posible, pensando en un futuro otro”, explica la artista.

Por su parte, la artista Rosalba Torres presentó Mutante, una obra que reflexiona sobre la salud mental y los procesos de transformación, estableciendo un vínculo con el deterioro de los espacios patrimoniales que forman parte de nuestra memoria colectiva. Realizada con cuerda de algodón mediante un tejido repetitivo, donde cada puntada se sostiene en la anterior, la pieza propone una metáfora sobre la manera en que nos construimos. “Me interesa esa relación porque, de alguna manera, habla de nosotros, de cómo nos construimos”, explica Torres. Su carácter flexible le permite cambiar de forma y adaptarse al espacio, haciendo visible que tanto las personas como los lugares se encuentran en constante transformación.

Hasta fines de octubre estará en exhibición Altar, obra de Factoría de Papel, proyecto del artista Claudio Acuña, cuya propuesta de obras plegables dialoga con el formato de Escaparate. Para el creador, esta iniciativa se relaciona directamente con su trayectoria en el arte urbano y su interés por llevar el arte a la calle. “Todas las obras que he realizado son de acceso gratuito y ojalá lleguen a la mayor cantidad de personas posible”, señala Acuña, quien concibe el arte como una expresión de la vida en sociedad, capaz de generar encuentros y experiencias abiertas a todos y todas. 

De cara al futuro, Villalobos y Vargas esperan que Escaparate continúe formando parte de la vida cultural de Puerto Varas durante muchos años. Entre sus proyecciones está ampliar la participación de artistas provenientes de distintos rincones del país e invitar a empresas a sumarse para contribuir a la continuidad de la iniciativa. Una apuesta por seguir abriendo espacios para el arte contemporáneo y demostrar que, incluso desde una pequeña vitrina, es posible generar nuevos encuentros entre la creación artística y la comunidad.

Créditos fotográficos: Primera fotografía: Francisco Donoso, de Indaga. Fotografías restantes: Proyecto Escaparate.