Josefina Hevia: “A través del circo generamos comunidad”
19 de diciembre de 2025

El 10 de diciembre el circo de tradición familiar en Chile fue reconocido Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO y Revista Barco de Papel fue a buscar distintas voces que dan cuenta de la relevancia del circo, en sus múltiples manifestaciones, a nivel local y nacional.
En una entrevista colaborativa entre revista Barco de Papel y el programa Dará Que Hablar de Radio Conquistador, Josefina Hevia, jefa de programa de Circo Frutillar de Fundación Mustakis, conversó con las periodistas Paula Campos y María José Hess para abordar diversas perspectivas.

[Josefina Hevia]
“Este reconocimiento pone en valor un arte que muchas veces no se ha considerado dentro de las artes escénicas, y esto lo pone en el lugar que corresponde desde lo artístico como desde patrimonial, cultural e identitario”, dice Josefina.
- ¿Por qué Mustakis apostó por el circo como herramienta de transformación social y cuál es la meta que se trazaba, que se veía a mediano plazo?
Empezamos en el año 2014, en una alianza estratégica con el Teatro del Lago y con Fundación Plades en apuesta por el territorio de Frutillar y la región de Los Lagos, una ciudad que hace 11 años era más segregada social y culturalmente, con distintas brechas.
La fundación, junto con la municipalidad de Frutillar, apuestan por el circo como una plataforma donde todos pueden tener un lugar, una herramienta de integración y de inclusión social transversal. Y desde ahí empezamos con este programa abierto a cualquier persona, en general niñas, niños y jóvenes, de cualquier nivel socioeconómico y de cualquier ciudad, que pueda acercarse a Frutillar en las horas de entrenamiento y comprometerse con las horas de entrenamiento que requiere el programa anual.

- Se empieza a gestar una comunidad en torno al arte de circense. ¿Cómo funciona el programa?
Circo Frutillar es un programa para niños y jóvenes y tenemos cinco grupos. Como ya llevamos 11 años, estamos pudiendo armar grupos por rango etario y nivel de desarrollo técnico.
Trabajamos durante todo el año en entrenamientos semanales, dependiendo de la edad de los participantes, una o dos veces por semana, en un proceso anual. También está abierta la invitación para que puedan permanecer mucho más de un año y, efectivamente, tenemos alumnos que entraron a sus siete y hoy tienen 18 años y siguen ahí. Y otros que van rotando, como la vida misma.

- El circo tradicional familiar fue reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO y Circo Frutillar toma base del circo contemporáneo. ¿Cuáles son esas líneas invisibles que se trazan en estos dos mundos y que, finalmente, las hacen parte de una misma disciplina?
El circo tradicional, como sabemos, se hereda de generación en generación por núcleos familiares o por núcleos de gente que se conoce. El circo contemporáneo surge también, obviamente, a raíz del circo tradicional en toda su historia de evolución. El circo tradicional pone al centro la destreza, tiene muchos números, como hemos visto en las carpas por todo el país. El circo contemporáneo une eso con otras disciplinas escénicas, como el teatro, la danza, la música.
Además, busca entregar una narrativa, en general, a través de sus números. Ya no es sólo la destreza física, que sí continúa, pero toma también importancia qué es lo que quiero comunicar con esa destreza física, cómo integro diversas artes escénicas en pos de esa narrativa.
Me surge la reflexión también de cómo hemos hecho, de alguna forma, una apuesta inversa a lo que hace el circo tradicional, en el sentido que el circo tradicional parte de una comunidad o familia y, a raíz de eso, empieza a generar esta maravillosa virtuosidad. Y nosotros, en el fondo, a través de esta misma herramienta de virtuosismo, de circo, de arte, de encontrarnos una y otra vez, sistemáticamente y aprender y crecer juntos, vamos hacia el lado contrario a generar una familia y una comunidad que se cuida, que se conoce y que trabaja junta.
Creo que eso ha sido una parte muy importante de lo que hemos realizado acá en el territorio y, a raíz de que existe esa comunidad, de que existe esta familia en la pista, hay historias de transformación de vida que para nosotros nos alegran muchísimo.
Vemos que se han abierto muchas puertas para jóvenes que han podido después ir a estudiar, profesionalizarse en este arte. Si bien no es el objetivo del programa, es una preciosa consecuencia que se vayan profesionalizando, que haya alumnos que hoy son más grandes y que han vuelto y trabajan con nosotros como parte del equipo, formando a otros desde la propia experiencia de haber sido parte de lo mismo que están viviendo sus alumnos.

- A 11 años de haber iniciado el programa, ¿qué ven?
Estaba muy presente el tema de la inclusión social y hoy, a nivel territorial, creo que somos un aporte muy importante en esa línea. En un principio teníamos alumnos solamente de un nivel socioeconómico o sector de Frutillar, hoy tenemos alumnos de todos los colegios, establecimientos públicos, privados, subvencionados, homeschooling…
Si miro hace 11 años atrás hoy veo un Frutillar más inclusivo, menos segregado, más participativo y con una comunidad más, diría yo, transversal a todos los niveles socioeconómicos y culturales.
- ¿Y han fortalecido otras compañías? ¿han surgido a partir del programa otras historias?
Sí, ha ocurrido la profesionalización, gente que va profundizando en sus artes. A raíz también de alumnos y profesores que se han ido quedando en el territorio, han surgido colectivos y compañías como son Aéreas Frutillar, la compañía Maroma, y asimismo también un espacio de fomento de las artes escénicas que se llama El Galpón, que también surge en un espacio que Circo Frutillar ocupó y que ellos siguieron mejorando y habilitando para poder también tener otros escenarios para que estas compañías y gente que viene de otros lados pueda mostrar su trabajo.
Por la historia que hemos ido construyendo a través de Circo Frutillar, otros colectivos se han acercado a Frutillar, se han generado talleres, intercambios. De hecho, hay un festival que ha surgido a partir de todo este crecimiento circense, Surcirco, un festival que este año va a tener su cuarta versión en febrero y que trae compañías de otros sectores y que está gestado justamente desde Frutillar, lo cual es un gran orgullo.
La entrevista completa está disponible en Instagram (en este link).
Gentileza fotografías: Circo Frutillar de Fundación Mustakis
Texto: María José Hess Paz