Julieta Torres, socia fundadora de Librería LaMaga: “Todos somos mediadores de lectura”

Entrevistas

24 de julio de 2026

PorCatalina Billeke Brancoli
Julieta Torres, socia fundadora de Librería LaMaga: “Todos somos mediadores de lectura”

Desde Puerto Varas, Librería LaMaga ha desarrollado un trabajo especializado en literatura infantil y mediación lectora. Su fundadora, Julieta Torres —también directora creativa de Revista Barco de Papel—, reflexiona sobre cómo se forman los primeros vínculos con los libros, la importancia de permitir que niñas y niños elijan sus lecturas y el valor de convertir una experiencia personal en un encuentro colectivo. 

Cuando una niña o un niño entra a Librería LaMaga, los libros están a su alcance. Puede tomarlos, hojearlos, observar sus ilustraciones y detenerse todo el tiempo que necesite antes de elegir. Esta libertad forma parte de la manera en que Julieta Torres entiende el fomento lector: no como una práctica reservada a especialistas, sino como una experiencia cotidiana en la que familias, docentes y comunidades pueden participar.

La librería nació entre finales de 2017 y comienzos de 2018, en un momento en que la oferta especializada en literatura infantil todavía era escasa en la Región de Los Lagos. Desde entonces, LaMaga ha buscado ampliar el acceso a los libros y generar experiencias de mediación lectora, tanto dentro de su espacio físico como en establecimientos rurales del territorio.

¿Cómo nació Librería LaMaga y por qué decidieron especializarse en literatura infantil?

LaMaga comenzó entre finales de 2017 y principios de 2018. Desde un inicio decidimos especializarnos en literatura infantil porque en la zona no existía una tienda física dedicada a ella y, además, por la importancia que le damos al proceso de formación de lectores, especialmente cuando comienza durante la primera infancia. Lo que ocurre en esa etapa es fundamental para todo lo que viene después.

También había una necesidad territorial. En Chile la literatura infantil era un ámbito poco explorado en comparación con países como Argentina o México, y en el sur la oferta era todavía más limitada. Por eso, la librería surgió también con la intención de contribuir a suplir esa ausencia.

¿De dónde proviene tu interés por la literatura infantil?

Siempre he estado vinculada a la literatura y la educación. Mi abuela paterna era escritora: escribía poesía, pero también tenía libros para niños. Mi abuelo fundó un colegio en Buenos Aires y mi papá fue rector de ese establecimiento. Además, durante muchos años trabajé en Santiago en el área de comunicación interna de colegios subvencionados.

Por lo tanto, siempre existió un vínculo con la educación y un interés por la literatura infantil, especialmente por la importancia de realizar una buena mediación. La repercusión que puede tener ese acompañamiento en la vida de una persona es inmensa.

¿Qué significa para ti fomentar la lectura?

En términos sencillos, el fomento lector reúne distintas acciones destinadas a generar interés por la lectura y fortalecer el hábito de leer. Pero, para mí, el fomento lector finalmente está presente en todos los ámbitos de la vida.

Es la base de la educación y la cultura. Si no comprendemos lo que leemos, se vuelve más difícil avanzar hacia cualquier realización personal. Y no me refiero solamente a una dimensión educativa: la lectura también entrega beneficios sociales, cognitivos, creativos y comunicacionales.

¿Quiénes pueden cumplir el papel de mediadores de lectura?

Todos podemos ser mediadores de lectura, porque todos nos relacionamos de alguna manera con una niña, un niño o una persona que no conoce o no domina la lectura y la escritura.

La mediación no ocurre solamente cuando leemos o interpretamos un cuento. También sucede cuando contamos una historia. Por supuesto que existen técnicas y herramientas: podemos aprender a expresarnos mejor, parafrasear un libro cuando el niño todavía no sabe leer o adaptar una historia a su realidad cultural, social o económica. Pero, más allá de hablar de una mediación buena o mala, lo importante es reconocer la relevancia de ese papel y comprender que todos formamos parte de él.

¿Cómo podemos escoger un libro para una niña o un niño que todavía no sabe qué leer?

Creo que es importante permitir que los niños elijan. Como adultos, muchas veces tratamos de orientarlos hacia el libro que nos gusta a nosotros, pero debemos darles la libertad de explorar.

Para eso, el espacio físico también es muy importante. En LaMaga, todos los libros están al alcance de los niños. Pueden tomarlos, quedarse leyéndolos y revisarlos con calma. La librería ofrece el espacio y el tiempo necesarios para hacerlo.

También hay que encontrar un equilibrio entre lo que interesa al niño y lo que busca la persona adulta. Quizás una madre o un padre quiere compartir una historia antes de dormir, conversar sobre un tema determinado o encontrar apoyo frente a alguna situación. La literatura puede cumplir distintas funciones, pero no debemos perder de vista los gustos e intereses de quien finalmente leerá el libro.

¿Cómo ha cambiado la oferta de literatura infantil durante estos años?

Actualmente existe una diversidad impresionante. Antes estaba la enciclopedia como principal libro informativo para niños, pero muchas desaparecieron, en parte porque sus contenidos quedaban rápidamente desactualizados frente a internet. En los últimos años, sin embargo, ha regresado con fuerza la no ficción mediante libros informativos que abordan temáticas específicas y resultan muy atractivos para la infancia.

Esto facilita el acercamiento a la lectura, porque niñas y niños suelen atravesar etapas en las que se interesan intensamente por un tema. Hoy existen libros para una enorme diversidad de curiosidades, intereses y experiencias.

También está el crecimiento del libro álbum, en el que el texto cuenta algo y la imagen entrega otra información. Ambos lenguajes se necesitan y no pueden leerse por separado. Ese desarrollo visual y gráfico demuestra que la experiencia del libro no depende únicamente de la historia: también importan su formato, sus ilustraciones y su materialidad.

En un contexto marcado por las pantallas, ¿qué experiencia ofrece el libro físico?

La manipulación del libro es algo que la pantalla difícilmente puede reemplazar. Se nota especialmente en los primeros años escolares, cuando una niña o un niño todavía no domina completamente la lectura y la escritura. No es lo mismo entregarle una lectura en un celular o un archivo PDF que permitirle sostener el libro, recorrerlo y relacionarse con sus páginas e imágenes.

El problema actual no necesariamente es la falta de interés por los libros. También influyen el precio, los costos de impresión, el funcionamiento de las editoriales y la falta de subsidios. El deseo de leer sigue presente, pero el acceso material continúa siendo una dificultad.

¿La literatura infantil está dirigida exclusivamente a niñas y niños?

La literatura infantil puede leerse desde los cero hasta los noventa y nueve años. Hay libros que funcionan como herramientas para los niños, pero que también dejan pensando a los adultos.

Me gusta mucho el autor japonés Shinsuke Yoshitake, quien acerca temas filosóficos a niñas y niños desde los cinco o seis años mediante historias e ilustraciones. Son libros que generan preguntas y que también sorprenden a los adultos. Eso es lo valioso: descubrir obras que pueden servir y emocionar en distintas etapas de la vida.

¿La literatura infantil también puede reconciliar a los adultos con la lectura?

Sí. A la librería llegan personas que dicen que nunca han leído o que no les gustan los libros, pero que, al tener hijos, se reencuentran con la lectura mediante la literatura infantil.

Quizás después no leerán una novela, pero vuelven a vincularse con el libro físico, disfrutan leyéndoles a sus hijos y comparten ese momento. El propio libro se transforma así en una herramienta de fomento lector y en una oportunidad de encuentro.

Solemos pensar en la lectura como una actividad solitaria. ¿Cómo puede transformarse en una experiencia colectiva?

Una de las cosas más lindas del fomento lector es que permite convertir una experiencia personal en una experiencia colectiva. Esto resulta especialmente valioso en sectores donde el acceso a los libros es limitado.

Cuando existe un libro que puede ser mediado y una historia que puede construirse entre todos, se genera una instancia educativa, creativa y social. La lectura deja de ser únicamente una actividad individual y se convierte en un espacio compartido.

LaMaga también ha desarrollado iniciativas de fomento lector en escuelas rurales. ¿En qué consistió ese trabajo?

Durante 2025 implementamos un proyecto financiado por el Fondo del Libro y la Lectura, en su línea de apoyo a la industria. Realizamos talleres de fomento lector en cinco escuelas rurales de la Región de Los Lagos.

Intentamos que el trabajo fuera lo más integral posible, porque a veces se piensa que hacer un cuentacuentos es suficiente para desarrollar el fomento lector, pero es un proceso mucho más amplio. También es necesario entregar herramientas a los docentes, comenzando por comprender qué significa fomentar la lectura y cómo se puede incorporar esa práctica en el aula.

Cada escuela recibió, además, una colección de 35 libros donados por la librería, con el objetivo de que contaran con material para continuar aplicando lo aprendido.

¿Qué aprendizajes dejó esa experiencia?

Uno de los principales desafíos es encontrar las condiciones necesarias para capacitar a los docentes dentro de su jornada laboral. Muchas veces estas actividades se programan fuera de horario, pese a que los profesores ya enfrentan una carga de trabajo considerable.

Aun así, nos encontramos con comunidades educativas que demostraron mucho interés y compromiso. En algunos casos, los docentes deben recorrer grandes distancias o trasladarse en lancha para llegar a las escuelas rurales. Esa disposición y voluntad son muy valiosas.

La experiencia también confirmó la importancia de que estos proyectos no lleguen solamente con una actividad aislada, sino que dejen capacidades instaladas y materiales que permitan dar continuidad al trabajo.

¿Por qué necesitamos seguir contando historias?

Porque todo está hecho de historias. Contar lo que hicimos durante el día ya es una manera de narrar y encontrarnos con otros. Sin historias, nuestras vidas estarían vacías.

Las historias generan encuentros sociales, creativos y educativos. Nos ayudan a comprender nuestras experiencias y nos unen. Por eso necesitamos seguir contándolas y creando espacios donde puedan circular.

Librería LaMaga está ubicada en Decher 999, Puerto Varas. Cuenta con un amplio catálogo en línea y realiza despachos a todo Chile a través de www.libroslamaga.cl. También puedes seguirla en Instagram como @librerialamaga o escribir a lamagapv@gmail.com