Memento Mori: Paz Errázuriz, la vida mirada desde la muerte
22 de septiembre de 2026

La fotógrafa y Premio Nacional de Artes Plásticas 2017 llegó a Puerto Vara con “Memento Mori”, una serie que recorre cementerios de Chile a través de retratos, altares y pequeñas escenografías funerarias. En el Centro de Arte Molino Machmar (CAMM), su obra abrió también una conversación sobre archivo, memoria y una trayectoria construida desde la curiosidad por aquello que suele quedar fuera del encuadre.
En una de las primeras escenas del documental Un ritmo propio, Paz Errázuriz abre un armario. Adentro, decenas de cajas de cartón se ordenan cuidadosamente en repisas. Cada una está etiquetada; cada una guarda negativos y, con ellos, fragmentos de las historias que la fotógrafa chilena ha registrado durante décadas.
“Paz tiene una noción muy archivística”, señala Andrea Aguad, subdirectora del Centro para las Humanidades de la Universidad Diego Portales, en el documental Un ritmo propio. Sin embargo, advierte que hay algo que se escapa de cualquier intento de clasificación: “Hay historias en este archivo que no caben en un Excel, no caben en una base de datos: emociones, sensaciones”. Existe, plantea Aguad, una dimensión afectiva en el archivo de Errázuriz.

La proyección del documental abrió el encuentro realizado en el Centro de Arte Molino Machmar (CAMM), en Frutillar, con motivo de la exposición Memento Mori, una serie realizada por Errázuriz en 2004 y que llega a la Sala de Artes Visuales como parte del programa Colección en ruta del Museo de Arte Moderno de Chiloé.
Premio Nacional de Artes Plásticas 2017, Paz Errázuriz ha construido buena parte de su obra desde el documento social y desde una curiosidad persistente por mundos que durante mucho tiempo permanecieron fuera de las representaciones dominantes. En el encuentro en el CAMM contó que fue la fotografía la que le permitió acercarse y profundizar en aquellos temas que despertaban su interés.
Así ocurrió con las personas travestis y artistas transformistas retratadas en La manzana de Adán; con quienes habitaban instituciones psiquiátricas en El infarto del alma; o con integrantes del pueblo kawésqar, entre otras comunidades, espacios y experiencias que han atravesado su trabajo.
Su trayectoria también está ligada a la historia reciente de la fotografía chilena. Errázuriz fue una de las fundadoras de la Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI), agrupación cuyos integrantes salieron a las calles durante la dictadura para registrar una cotidianidad atravesada por la represión y las transformaciones sociales. Durante la conversación en Puerto Varas, sin embargo, Errázuriz recordó que no fue ese el territorio que más profundizó: sentía que había colegas que lo hacían mejor. Esa decisión terminó empujándola hacia otros márgenes, otras intimidades y otras formas de observar.
La vida mirada desde la muerte
En Memento Mori, esa mirada se desplaza hacia los cementerios.
Realizada en 2004, la serie reúne fotografías tomadas en distintos camposantos de Chile. Errázuriz no fotografía grandes monumentos funerarios ni construye un inventario arquitectónico. Su atención se posa sobre pequeñas escenografías levantadas para recordar: retratos, altares, objetos y fotografías familiares que permanecen junto a quienes han muerto.
Son imágenes dentro de imágenes. Fotografías que alguna vez fueron tomadas para conservar un instante de vida y que, posteriormente, adquirieron una nueva función: acompañar la muerte.

La serie dialoga con la tradición de los exvotos, los retablos y la fotografía familiar coloreada. Los rostros aparecen mirando a cámara, solemnes, detenidos en un momento que sus familiares decidieron conservar. La fotografía funciona entonces en varias direcciones temporales: registra a una persona viva, sobrevive a esa persona y termina convirtiéndose en parte del dispositivo mediante el cual otros la recuerdan.
Como escribe Catalina Mena en Domingos y Festivos, estos retratos “capturan un antes, pasado por la mirada de un después”. La vida es observada ahora desde la perspectiva de la muerte.
Quizás por eso Memento Mori vuelve también sobre aquella imagen inicial del archivo de Paz Errázuriz: las cajas ordenadas, los negativos, los nombres y las clasificaciones. Fotografiar y archivar son formas distintas de intentar preservar algo que inevitablemente cambia o desaparece. Pero, como recuerda Andrea Aguad frente al archivo de la fotógrafa, siempre queda algo que no cabe en una base de datos.
Una emoción, una historia, una ausencia.

Y tal vez sea precisamente allí, en aquello que se resiste a ser completamente clasificado, donde las fotografías de Paz Errázuriz siguen encontrando su lugar.
Memento Mori, de Paz Errázuriz, se exhibe en la Sala de Artes Visuales del Centro de Arte Molino Machmar (CAMM), en Frutillar. La muestra forma parte del programa Colección en ruta del Museo de Arte Moderno de Chiloé y puede visitarse de martes a sábado, de 10:00 a 19:00 horas, y los domingos, de 10:00 a 14:00 horas.
Fotografías gentileza de Centro de Arte Molino Machmar.