Pensar fuera de la caja para impulsar la creatividad
21 de octubre de 2026

Vivimos entre grandes paradojas: en un mundo que busca volverse más eficiente, pero que resulta fragmentado. La hiperconexión de las pantallas parece sólo profundizar la soledad contemporánea. ¿Cómo cultivar la capacidad de imaginar, sentir empatía y crear en conjunto?
Esa pregunta es la que estuvo en la base de la jornada del Primer Congreso Creativo para Jóvenes impulsada por Fundación Bandurria que se desarrolló el pasado 2 de octubre y en la que 114 jóvenes de 23 establecimientos educacionales de Puerto Octay, Frutillar, Llanquihue y Puerto Varas se reunieron en el Colegio Puerto Varas. El desafío fue desarrollar propuestas con otros que no conocían.
En este artículo de Revista Barco de Papel exploramos el valor de la creatividad para el desarrollo del pensamiento crítico y la construcción de sociedad y conversamos con quienes impulsaron y quienes facilitaron este encuentro.
“Creemos que impulsar la creatividad en los jóvenes es fundamental, es la llave maestra de futuro. La creatividad es inclusiva, no segrega, y por eso realizamos este encuentro de jóvenes que les permitiera compartir con otros que no conocieran, y se dieran cuenta de lo capaces que son de construir soluciones en conjunto y lo valioso de los aportes de cada uno”, explicó María Paz Maluenda, de Fundación Bandurria.
Pero la experiencia de salir de la caja había comenzado mucho antes de que los jóvenes se sentaran a trabajar. Fundación Bandurria desarrolló el concepto creativo de Think Out of the Box, una instalación concebida para provocar la curiosidad y abrir nuevas perspectivas desde el propio espacio. Cientos de cajas transformaron el lugar en una invitación a mirar desde otros ángulos, mientras que una serie de líneas de tiempo, creadas por la fundación a partir de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, presentaba a personajes de distintas épocas que, desde sus propias capacidades, se atrevieron a romper con lo establecido y hacer un aporte al mundo. La investigación, la selección de los personajes y el desarrollo de estos contenidos fueron parte de un trabajo previo de varios meses, con la revisión de profesionales de distintas disciplinas, entre ellos historiadores y una socióloga.
El día del Congreso, antes de comenzar el desafío, los jóvenes fueron invitados a recorrer la instalación, detenerse en aquello que les despertara interés e inspirarse en las historias que encontraran. A partir de ese recorrido y de lo que cada uno rescató, Tándem Profesores articuló el trabajo creativo de la jornada. Así, la instalación no fue solo un elemento visual, sino el punto de partida de una experiencia diseñada por Fundación Bandurria para que los estudiantes reconocieran distintas formas de inteligencia y creatividad, identificaran aquello que los inspiraba y descubrieran cómo sus propias miradas podían enriquecerse al trabajar con otros.

¿Qué es la creatividad?
La creatividad no es la lamparita prendida con la que se suele caricaturizar, no es un destello. Según varios autores que la investigan, se trata de un hábito. Según plantea el húngaro Mihaly Csikszentmihalyi después de entrevistar y estudiar la trayectoria de casi un centenar de personas extraordinarias que transformaron las ciencias, las artes y la sociedad, la creatividad sería una fuerza para ser cultivada y promovida en la educación y la vida cotidiana, permitiendo expandir la mirada del mundo y alcanzar una existencia más plena.
En una línea paralela, Sir Ken Robinson insistió incansablemente, a través de informes ministeriales y asesorías internacionales, en que la creatividad debe considerarse un pilar educativo con la misma urgencia y jerarquía que aprender a leer y escribir. Para Robinson, crear es el proceso de generar propuestas originales que tengan valor en contextos dinámicos y cambiantes.
Ambas visiones coinciden en un punto decisivo: pensar fuera de la caja surge del cruce inesperado de perspectivas. Y fue precisamente esa convicción la que cobró cuerpo el pasado 2 de octubre en el Colegio Puerto Varas. La convocatoria reunió a 114 estudiantes de 23 establecimientos educacionales provenientes de cuatro comunas de la cuenca del Lago Llanquihue. Llegaron como desconocidos, pero la disposición del espacio quebró de entrada la comodidad de los grupos ya formados: las 18 mesas de trabajo se articularon deliberadamente mezclando realidades disímiles, trayectorias diversas y distintas formas de habitar el territorio.
Acompañados por profesores facilitadores, el desafío que se les propuso fue reflexionar en torno a “la soledad que se vive hoy” y diseñar una respuesta al desafío a través del lenguaje gráfico y narrativo de un cómic.
Colaborar es crear juntos
Más allá del tema en particular, la invitación fue crear y resolver en conjunto. Frente a una cultura que empuja la homogeneización, esta centena de jóvenes se escuchó, estableció votos de confianza y construyó soluciones para la comunidad.
En voz propia: la mirada de quienes acompañaron la jornada
Para profundizar en el diseño metodológico y el trasfondo de esta iniciativa, conversamos con Francisca, Kira y Marita, socias fundadoras de Tándem Profesores, quienes acompañaron la jornada.

¿Cómo definen la creatividad?
Para nosotras la creatividad es la capacidad de conectar puntos que aparentemente no están conectados o pensar en una problemática desde distintos puntos de vista para encontrar soluciones valiosas que generen un impacto real en quienes las reciben.
Como plantea Edward de Bono, creemos que la creatividad implica desafiarnos deliberadamente a pensar más allá de lo evidente. Muchas veces, frente a un problema, tendemos a recurrir a las mismas respuestas porque estamos condicionados por nuestros propios patrones de pensamiento, experiencias y formas habituales de hacer las cosas. Para ser creativos debemos romper con esos patrones, abrirnos a otras perspectivas, asumir distintos roles, hacernos nuevas preguntas y establecer conexiones que antes no habíamos considerado.
Para nosotras la creatividad no termina en una buena idea. Una solución verdaderamente creativa debe tener un propósito, responder a una necesidad y lograr el impacto esperado. Para desarrollar y trabajar la creatividad Tándem toma una mirada integradora que combina aportes de distintos autores y disciplinas. Nos inspira Sir Ken Robinson desde su trabajo sobre creatividad y educación y, Edward de Bono que propone desafiar patrones habituales de pensamiento y desarrollar estrategias para mirar los problemas desde nuevos ángulos. A ellos se suman los aportes de J. P. Guilford, pionero en el estudio del pensamiento divergente, entre otros autores.
Nos gusta tomar diferentes propuestas porque limitarnos a una sola disciplina o corriente de pensamiento también limita nuestras posibilidades de crear. Nuestro propósito no es hacer las cosas diferentes sólo por innovar, sino hacerlas diferentes cuando esa diferencia nos permite lograr mejores aprendizajes y desarrollar el máximo potencial de cada estudiante.
¿Por qué creen que es relevante impulsar la creatividad en los jóvenes?
Creemos que la creatividad debe desarrollarse desde la educación inicial y acompañarnos a lo largo de toda la vida. Los niños desde muy pequeños, manifiestan una enorme curiosidad, imaginación y flexibilidad para explorar distintas posibilidades frente a una misma situación. Muchas veces todavía no están tan condicionados por los patrones de pensamiento que vamos construyendo con los años. Por eso, nuestro desafío como educadores es aprovechar esa disposición natural y construir progresivamente sobre ella. Por otro lado, impulsar la creatividad durante la adolescencia cobra especial relevancia por la etapa de desarrollo en la que se encuentran los jóvenes. Están transitando hacia una vida que les exigirá cada vez mayor autonomía, independencia y capacidad para tomar decisiones. Pronto dejarán sus escuelas y comenzarán a desenvolverse en escenarios nuevos, ya sea en la educación superior, el mundo laboral, sus relaciones personales o la vida cotidiana, donde enfrentarán desafíos que no siempre tendrán respuestas conocidas ni caminos previamente definidos.
En ese sentido, creemos que la escuela debe ser un espacio donde los estudiantes puedan practicar cómo enfrentar lo desconocido. Un entorno que los exponga a diversas problemáticas para que puedan cuestionar de sus primeras respuestas, explorar diferentes perspectivas, proponer soluciones, experimentar el error y volver a intentarlo. Todo esto con el acompañamiento de profesores que hacen preguntas, entregan retroalimentación y ayudan a transformar los errores en oportunidades de aprendizaje.
Esta experiencia es fundamental porque una vez que salgan del colegio ya no siempre contarán con esa estructura de acompañamiento. Tendrán que enfrentarse a situaciones nuevas, tomar decisiones y encontrar sus propias respuestas.
Impulsar la creatividad en los jóvenes significa prepararlos para actuar con mayor autonomía, flexibilidad y confianza frente a la incertidumbre, que no dependan siempre de alguien que les indique qué hacer o cómo resolver un problema, sino que cuenten con las herramientas para pensar por sí mismos, enfrentar nuevos desafíos y aportar valor a los espacios y personas que lo rodean.
¿Qué aprendizajes tuvieron de esa jornada? ¿Qué creen que se logró?
Fue una experiencia que superó nuestras expectativas en el trabajo previo y durante el congreso. Creemos que fue una jornada tremendamente exitosa. Uno de los aspectos más emocionantes fue ver a los jóvenes en acción y acompañar su transformación a lo largo del congreso. Fue muy significativo observar cómo, a medida que avanzaba la jornada, se generaban vínculos, aumentaba la confianza y surgían ideas que se enriquecían con los aportes de todos.
Algo que destacamos del congreso es que vimos colaboración real. Este fue de los puntos de mayor relevancia para nosotras porque en educación intentamos trabajar la colaboración pero en realidad lo que ocurre es una distribución de tareas, donde cada integrante hace una parte y luego se juntan los resultados. En este congreso vimos algo diferente. Vimos jóvenes que realmente se escuchaban, que estaban dispuestos a modificar sus propias ideas a partir de las de otros y que comprendieron que una perspectiva distinta no era un obstáculo, sino una oportunidad para enriquecer lo que estaban creando.
Esto es aún más valioso en el contexto actual donde muchas veces las diferencias parecen separarnos. Vivimos en una sociedad en la que frecuentemente se enfrentan las ideas como si una tuviera que imponerse sobre la otra. Lo que vimos en el congreso fue justamente lo contrario: jóvenes capaces de encontrarse desde sus diferencias con respeto, apertura y un propósito compartido. Es ahí donde creemos que existe un aprendizaje enorme: la colaboración ocurre cuando del encuentro entre distintas miradas nace algo nuevo, algo que ninguno habría podido construir por sí solo. Eso también nos conecta con el propósito de esta iniciativa: generar comunidad en tiempos de desconexión. Porque una comunidad con identidad local no se construye solamente reuniendo personas en un mismo espacio, sino generando experiencias donde todos puedan aportar, sentirse escuchados y reconocerse como parte de algo común. Cuando una solución nace de la construcción colectiva, también se generan mayores posibilidades de pertenencia y compromiso con aquello que se ha creado.
Por nuestra parte ganamos aprendizajes muy importantes. Esta fue una primera edición y, como todo proceso creativo, también una oportunidad para observar, reflexionar y mejorar. Pudimos identificar aspectos de la metodología que facilitaron el pensamiento creativo y colaboración, aspectos a mejorar y ajustar y también elementos a eliminar. Creemos profundamente en el valor de la retroalimentación y tomar los errores como oportunidades de aprendizaje y esta experiencia nos permitió poner en práctica aquello que promovemos en nuestro trabajo con las escuelas.
Agradecemos a Fundación Bandurria por impulsar esta gran iniciativa, destacamos la manera en que entiende y promueve la colaboración. Hay una coherencia muy valiosa entre el propósito del congreso y la forma en que la fundación trabaja: convocar, conectar y generar oportunidades para construir comunidad. De alguna manera, la propia iniciativa es un ejemplo de creatividad puesta al servicio de una necesidad real, porque reúne a jóvenes de la cuenca para conocerse, escucharse y comenzar a construir una mirada compartida sobre el territorio al que pertenecen.
Finalmente, decir que quedamos profundamente impresionadas con los jóvenes de la cuenca del lago Llanquihue. Encontramos estudiantes respetuosos, comprometidos, flexibles, con una enorme disposición a participar, escuchar, colaborar y explorar nuevas posibilidades. Creemos que la cuenca del lago Llanquihue tiene un verdadero tesoro en sus jóvenes. Un potencial que merece seguir cultivándose, generando más oportunidades de encuentro, participación y creación conjunta porque son ellos quienes, en los próximos años, tendrán un rol cada vez más importante en las decisiones, desafíos y futuro de su comunidad.
Fundación Bandurria impulsa también el Concurso Bandurria Cómic que en su segunda versión invita a estudiantes de 5° a 8° básico a crear un cómic sobre el tema “El volcán no encuentra su fuego”. Bases e información para participar en https://www.fundacionbandurria.cl/

[Crédito de las fotografías: Israel Pimentel]