Rosabetty Muñoz: "La poesía es mi columna vertebral y me interesa seguir este fuerte trenzado entre los días y la palabra"
10 de marzo de 2026

Durante el mes de marzo, desde Revista Barco de Papel publicamos una serie de entrevistas y artículos sobre mujeres que en y desde la región de Los Lagos impulsan miradas acerca de las artes, el patrimonio, la cultura, la economía creativa y el desarrollo integral de las personas de este territorio.
Hoy publicamos la entrevista a Rosabetty Muñoz Serón, poeta y profesora chilota, ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2024, que dedica su trabajo tanto a la creación como al desarrollo cultural en su comunidad.
Usted ha mencionado que no escribe sobre Chiloé, sino desde Chiloé. Tras recibir el Premio Pablo Neruda 2024, se ha destacado su capacidad para dar una dimensión universal a lo insular. ¿Cómo ha mutado su relación con el territorio chilote a lo largo de los años? ¿Sigue siendo el archipiélago un refugio o se ha convertido, a través de su poesía, en un otro tipo de espacio?
Pienso que se trata del mismo espacio vital / emocional que habito desde recién nacida, vivo en una geografía incitante que cambia, se transforma, pero mantiene la trama de una comunidad a la que pertenezco. A través de los años y la pasión por la palabra poética como herramienta de exploración, he ido escarbando en los pliegues de este territorio complejo de modo que su materia se funde con mi propia humanidad; se trata de mirar el presente, las vicisitudes del mundo global y pensar / sentir las palpitaciones de los canales, las islas, las localidades como contrapunto posible de otras maneras de habitar. El continuo movimiento del mar, la violencia de los temporales, un cierto abandono mohoso, hacen que tengamos – creo – una conformación física y espiritual que nos permite habitar esta especie de lugar soñado y salvaje a la vez; una masa de islas y recovecos que se cierra en el misterio.
En la región de Los Lagos se marcó 2026 como el año de celebración del bicentenario de la anexión de Chiloé a Chile (1826-2026). Desde su rol como poeta y observadora de la identidad local, ¿qué reflexión le merece el Bicentenario?
Hay mucho ruido en la mesa pública, en los medios de comunicación social; se han creado expectativas respecto de proyectos que beneficiarían a los habitantes de las islas y que este hito histórico serviría para reparar tanto olvido por parte del estado de Chile. En este contexto, vuelven a aparecer los viejos temas del abandono, las dificultades económicas y lo lejos que queda el progreso para los chilotes, pero las decisiones sobre cómo “incorporar” Chiloé siguen estado lejos de los actores primeros: los chilotes.
Respecto de esta conmemoración, me gustaría poner énfasis en la reflexión y diálogo con las comunidades de Chiloé a ver qué se entiende por progreso, qué es lo que realmente ayudaría a mejor vivir. Para mí es simbólico el tema del puente sobre el Canal de Chacao ¿realmente nos sirve a los chilotes? ¿es mejor una mayor conectividad entre territorios interiores? ¿por qué es un argumento reducir el tiempo de llegada al continente “para trámites” “para mejor salud” en lugar de procurar que esos temas se resuelvan en la propia isla?
Esa enorme inversión me parece sospechosamente cerca de una mirada extractivista sobre nuestro territorio. Hay temas como el loteo de Chiloé que es ardiente y urgente, hay que pensar en el futuro de una geografía saturada donde está faltando el agua, donde hay crisis con la basura, donde la naturaleza sufre agresión tras agresión en favor de una economía que no nos beneficia.
Al mirar el mapa de la creación actual en Chile, donde conviven las voces de las urbes con la ruralidad: ¿cómo ve la poesía chilena hoy? ¿Siente que se ha logrado romper el "centralismo literario"?
Me asombra siempre la riqueza de la poesía chilena, su capacidad de renovación, su abundancia de voces diversas. Creo que está bastante más nutrido el panorama literario, que ya no solo “existen” ciertas escrituras legitimadas desde las capitales; se han abierto espacios, pequeñas editoriales, colectivos, poetas que permanecen y escriben desde lugares periféricos.
Sin embargo, esta irrupción en el campo literario adolece de otros males como la dispersión, atomización. Las crecientes ediciones de poesía, por ejemplo, tienen tirajes muy limitados y, para mí, que soy lectora de poesía, se me dificulta encontrar estos libros. Y está el problema mayor de no contar con medios de difusión que den cuenta de lo que se está produciendo, no hay crítica prácticamente, salvo algunos medios virtuales que también son de acceso acotado.
¿Cómo dialogan en usted la maestra y la escritora? ¿Cree que la poesía en el aula puede ser una herramienta de memoria para las nuevas generaciones frente a la inmediatez digital?
Las salas de clase fueron grandes aliadas de la poesía en mi infancia y en la de muchos hasta hace unas décadas. Fue desapareciendo el encuentro gozoso con los poetas que formaban parte de nuestra historia sentimental, de nuestro magma y creo que se ha perdido mucho, que se le ha escamoteado a niños y jóvenes la experiencia honda de placer estético / emocional que abren las buenas lecturas.
He visto cómo en los niños hay una comprensión lírica desde muy temprano, un acercamiento al ritmo, el misterio de la poesía que da cuenta de un entendimiento que supera lo meramente racional. En este tiempo tan vertiginoso en que se aplana la curiosidad en las redes entregando impacto por segundos, se necesita volver al silencio, a la concentración, un retorno a lo sensorial que nos comunique con el mundo y su misterio. Estamos muy cerca de una pérdida de memoria, de la enajenación; la poesía, en cambio, es un depósito de sentido y su valor es inestimable para toda la humanidad. La poesía salva vidas, lo he visto.
Recientemente ha recibido homenajes que celebran décadas de trabajo y creación. Al mirar hacia atrás y ver la huella que ha dejado en la literatura iberoamericana: ¿Qué temas o preocupaciones siguen pendientes al momento de escribir? ¿Qué zonas le gustaría seguir explorando a través de la poesía?
Hace varios años me propusieron editar mi Poesía reunida y yo me negué por mucho tiempo pensando en que era un hito final, como una culminación de lo escrito. Finalmente se editó en 2024 y después de eso he publicado tres libros más y tengo un par en barbecho.
Quiero decir que la poesía es mi columna vertebral y me interesa seguir este fuerte trenzado entre los días y la palabra; me interesa lo que sucede, cómo nos transformamos, qué mundo es el soñado y cuáles los depósitos del mal que parecen aflorar en todas las épocas. Me interesa no perder el asombro, me interesa lo humano y su devenir, me interesa cada vez más el cuerpo, su deterioro, eso que llamamos alma, la fusión entre todas las cosas del mundo que llamamos muerte.
Imágenes:
Fotografía de portada: Marianne Fuentealba
Fotografía en el cuerpo del texto: Rodrigo Muñoz Carreño